El caso y tratamiento tributario que hoy vamos a exponer, no tiene nada que ver, o mejor dicho, no es aplicable a las RENTAS EXENTAS que por ley tienen derecho las personas naturales dentro de la categoría tributaria de EMPLEADOS, tema sobre el cual estuvimos hablando en CONSULTORIO TRIBUTARIO de la semana anterior.

Hoy nos referimos por su importancia y trascendencia al Concepto Dian No. 052966 de Septiembre 1 de 2014, donde, tras resolver una consulta del reconocido tributarista J. O. Corredor Alejo, resulta reiterando su doctrina contenida en el Concepto No. 039740 del 30 de junio de 2004, en el que las RENTAS EXENTAS diferentes a las laborales, para poderlas restar de la renta líquida y así obtener la renta gravable, se deben depurar con sus respectivos costos y deducciones, tesis expuesta dentro de un contexto de interpretación sistemática del derecho tributario, dada la aparente imprecisión de redacción del artículo 177-1 del Estatuto Tributario, que dice así:

“Art. 177-1. Límite de los costos y deducciones. Para efectos de la determinación de la renta líquida de los contribuyentes, no son aceptables los costos y deducciones imputables a los ingresos no constitutivos de renta ni de ganancia ocasional ni a las rentas exentas.

La limitación prevista en el presente artículo no será aplicable a los ingresos de que tratan los artículos 16 y 56 de la Ley 546 de 1999, en los términos allí señalados y hasta el 31 de diciembre de 2010”.

La Dian advierte de una imprecisión en que incurre este articulo 177-1 del E.T., al equiparar “renta” con “ingreso” y referirse a los costos y deducciones imputables a las rentas exentas, las cuales de suyo suponen la depuración, como quiera que técnicamente son renta líquida exenta.

A simple vista se lee en la norma, que si un contribuyente en desarrollo de su actividad operacional obtiene Rentas Exentas y otras rentas que no gozan de exención tributaria, por ejemplo, la exención prevista en el numeral 3 de artículo 277-2 del E.T. que corresponde a la prestación de servicios hoteleros en hoteles nuevos, remodelados o ampliados con exención total del impuesto a la renta por ésta actividad durante los 30 años siguientes al inicio de operaciones, se entiende que los ingresos brutos obtenidos por los servicios hoteleros, se restan como Rentas exentas para obtener la renta gravable que resulta de haber realizado otros ingresos diferentes a los servicios hoteleros.

En este último concepto se reitera, que las Rentas Exentas también deben surtir su depuración, es decir, se les debe restar sus respectivos costos y deducciones para obtener la renta exenta liquida y esta es la que resta a la renta líquida total obtenida por el contribuyente para obtener la renta gravable.

La tesis de la Dian tiene sentido y lógica jurídica, porque a la luz de los artículos 26 y 178 del Estatuto Tributario, el procedimiento que debe seguirse para la determinación de la renta líquida gravable obedeciendo la filosofía que inspiró el artículo 177-1 antes transcrito, consiste en detraer del total de los ingresos netos, los costos y deducciones incurridos en la obtención de la renta gravada y la renta exenta, para obtener la renta líquida ordinaria y luego restar del mayor valor entre la renta líquida ordinaria y la renta presuntiva, la renta exenta, entendida esta última como el valor neto que resulta de sustraer de los ingresos generados por la actividad beneficiada con la exención, los costos y deducciones correspondientes.

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