Efectivamente, sea la ocasión para orientar a todos los contribuyentes y declarantes en general del impuesto a la renta y complementarios, a los asesores tributarios, contadores y representantes legales, de la gran importancia de este BENEFICIO TRIBUTARIO, el poder deducir (como si fuera un gasto) en la declaración de renta, el 40% de la inversión total que el contribuyente (persona natural o jurídica), haya hecho en activos fijos reales productivos en la vigencia del año 2008 (Articulo 158-3 del Estatuto Tributario).

El primer interrogante es, qué se debe entender como “activos fijos reales productivos”?. Esta pregunta ha sido definida en el reglamento legal tributario (Art. 2º Decreto 1766 de 2004), no muy bien adoptado en su conceptualización (muy restringido), dado el concepto tan amplio de la ley tributaria para gozar del beneficio; pero de todas formas “definido” para saber a qué atenernos cuando compremos activos fijos para el desarrollo de los negocios.

Artículo 2. Definición de activo fijo real productivo. Para efectos de la deducción de que trata el presente decreto, son activos fijos reales productivos, los bienes tangibles que se adquieren para formar parte del patrimonio, participan de manera directa y permanente en la actividad productora de renta del contribuyente y se deprecian o amortizan fiscalmente.

De hecho este reglamento descarta importantes activos que el contribuyente adquiere para el normal desarrollo de sus empresas, como por ejemplo, los terrenos, intangibles, compra de acciones y/o aportes en sociedades, y activos fijos que se adquieran mediante leasing operativo.

Pero, no obstante, el beneficio, sigue teniendo una importante y eficaz aplicación para disminuir la renta gravable del contribuyente y lograr, bajo este mecanismo, reducir legalmente el impuesto de renta.

Es importante señalar, que quien se acoja a este beneficio, en primer lugar, va a ser revisado (investigado) por la Dian, para establecer que efectivamente se cumplieron con todos los requisitos para tener derecho a la deducción especial, investigaciones que a veces, su resultado, no fue para aceptarles la deducción, sino por el contrario, para rechazarla, dado que, de pronto, el contribuyente no pudo cumplir plenamente con esos requisitos que el decreto reglamentario exige para tener derecho al beneficio, situación que genera, además del mayor impuesto que debe pagar, sanción por inexactitud; desde luego, la Dian da la oportunidad de corregir voluntariamente la declaración de renta para que la sanción sea menos gravosa.

En segundo lugar, este beneficio, descarta otro beneficio tributario que consagra la ley, y es el relacionado con el famoso “beneficio de auditoría” que establece el artículo 689-1 del E. T. tema tratado en otra ocasión, porque así lo han preguntado también.

En tercer lugar, algo excelente –para los sociedades-, es que, el beneficio se extiende también para sus inversionistas, en el sentido, que cuando la sociedad reparta las utilidades a sus socios, para efectos de determinar la utilidad no gravada para éstos, se suma el valor de la deducción especial que utilizó la sociedad en la adquisición de activos fijos reales productivos, procedimiento un poco engorroso pero muy bien definido en la legislación.

Son muchos los interrogantes frente a este tema, dado el exigente papel fiscalizador de la Dian, por lo tanto recomendamos, que quien desee acogerse a este beneficio tributario, primero asesorarse de expertos para determinar si es procedente o no tal mecanismo por este año gravable 2008; o si es preferible y conveniente por ejemplo, diferirlo para el año 2009, porque éstos tratamiento tributarios cómo muchos otros que existen en el Estatuto Tributario nacional y que benefician al contribuyente, deben ser el reflejo de una planeación tributaria concebida a la par de la planeación financiera de la empresa.

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