Nos llama la atención el Oficio Jurídico de la Dian distinguido con el numero 02596 de mayo 22 de 2017 relativo a los ingresos y costos para efectos del impuesto a la renta de los distribuidores minoristas de combustibles líquidos y derivados del petróleo por la venta de los mismos, teniendo presente que, desde hace varios años se consagra un régimen especial contemplado por el articulo 10 de la Ley 26 de 1989 y que no obstante la reciente reforma continua vigente, pero a partir del año gravable 2017 se contemplan nuevas reglas de juego, por cierto, bien claras y bien definidas por el articulo 28 de la Ley 1819 de 2016, que modifica el art. 28 del Estatuto Tributario.

El asunto ha sido desde hace varios años tema de mucha discusión y discordia entre los contribuyentes del impuesto a la renta que se dedican a esta actividad comercial y la Dian, por las declaraciones de renta presentadas, donde muchos han sido prudentes en la determinación de la renta gravable, y otros, agresivos en materia de planeación tributaria. La discordia se ha presentado específicamente por los costos que pueden ser imputados a los ingresos brutos declarados para efectos tributarios.

Para claridad del asunto y es nuestro propósito hoy, abordar el tema para advertir o recordar a los contribuyentes del impuesto a la renta que se dedican a esta actividad comercial, que la reciente reforma tributaria consagro reglas de juego claras y precisas sobre este particular y termina la discordia que se venia presentando con la Dian si se tenia o no derecho a solicitar costos imputables a los ingresos declarados.

Por un lado, el tratamiento tributario para el impuesto a la renta viene siendo previsto por el articulo 10 de la Ley 26 de 1989, no obstante que el proyecto inicial de reforma tributaria propuso derogarlo pero al final no prospero la iniciativa y su contenido ha sido siempre el siguiente:

“para todos los efectos fiscales se estiman los ingresos brutos del distribuidor minorista de combustibles líquidos y derivados del petróleo, por venta de ellos, que resulten de multiplicar el respectivo margen de comercialización señalado por el Gobierno, por el número de galones vendidos, restándole el porcentaje de margen de pérdida por evaporación”

Frente a este contenido legal, los ingresos brutos fiscales se declaran como el resultado de multiplicar el numero de galones vendidos por el margen de comercialización señalado por el gobierno nacional. Mientras tanto, contablemente y hasta el año 2016, los ingresos brutos se contabilizaron bajo normas locales de contabilidad del Decreto 2649 de 1993 (realización y causación contable).  Sobre el particular, gran cantidad de conceptos emitidos por la Dian advirtiendo que no se tiene derecho a solicitar costos.

Y por otro lado, el articulo 28 de la Ley 1819 que sustituye el articulo 28 del Estatuto Tributario que contempla la realización de ingresos para los obligados a llevar libros de contabilidad, se ha consagrado por fin, a partir del año gravable 2017, nuevas reglas de juego  para la determinación de la renta gravable por esta actividad y señalo lo siguiente:

Parágrafo 4. Para los distribuidores minoristas de combustibles líquidos y derivados del petróleo, aplicará lo consagrado en el artículo 10 de la Ley 26 de 1989. Al ingreso bruto así determinado, no se le podrán detraer costos por concepto de adquisición de combustibles líquidos y derivados del petróleo, lo cual no comprende el costo del transporte de los combustibles líquidos y derivados del petróleo, ni otros gastos deducibles, asociados a la operación”

Bajo este contexto normativo, digamos que hasta el año 2016 por prudencia y respeto a los conceptos de la Dian, los contribuyentes del impuesto a la renta por esta activad de comerciantes minoristas de combustibles líquidos y derivados del petróleo, establecieron su renta gravable no afectando con costos sus ingresos brutos así declarados; otros en cambio, sí afectaron con costos los ingresos brutos así declarados como sistema agresivo de planeación tributaria porque sencillamente la ley no lo prohibía, por el contrario, la jurisprudencia del Consejo sí lo permitía, pero hoy con procesos tributarios ante la Dian desconociendo esos costos declarados.

A partir del año gravable 2017 las cosas son diferentes, se aplicaran en la declaracion de renta las nuevas reglas para establecer la renta liquida gravable en esta actividad, es decir, en primer lugar, pues los ingresos se siguen declarando conforme al margen de comercialización establecido para tal fin y así lo reitera la Dian en este ultimo oficio jurídico que motiva nuestro columna tributaria, al manifestar:

De manera que para el cálculo de los ingresos brutos fiscales, los distribuidores minoristas de combustibles líquidos y derivados del petróleo deben necesariamente observar los artículos previamente reseñados”.

Y en segundo lugar, NO se pueden restar los costos por la adquisición del combustible pero si los que correspondan al transporte del mismo y sí los gastos que sean deducibles atribuibles al desarrollo de la actividad.

En conclusión, digamos que la Dian perdió y gano en esta “batalla”; perdió, porque pretendió con la reforma tributaria derogar el articulo 10 de la ley 26 de 1989 y no lo logró, y gano un poco, porque si bien continuo vigente la citada norma, queda claro que no hay derecho a solicitar costos en la adquisición del combustible salvo que se trate del costo del transporte del mismo y los gastos deducibles asociados a la actividad.

Para culminar el tema, la Dian responde en este ultimo oficio jurídico a la siguiente pregunta ¿Cuál es el ingreso que se debe reflejar en las declaraciones tributarias de los distribuidores minoristas de combustibles líquidos y derivados del petróleo con ocasión de la venta de combustible que no tienen un margen de comercialización señalado por el Gobierno Nacional, refiriéndose por ejemplo, a la venta de gas natural vehicular?.

La Dian responde: Mediante Oficio No. 098406 del 6 de octubre de 2008 se manifestó que “dado que el tratamiento de los ingresos brutos anotados en la Ley 26 de 1989, solamente cobija los combustibles líquidos y derivados del petróleo, gas natural vehicular por no tener la naturaleza de combustible líquido, ni ser derivado del petróleo, es ajeno a tal norma. Así, no es procedente aplicar esta norma a la venta del combustible gas natural vehicular”.

Igualmente no aplica el tratamiento especial del articulo 10 de la Ley 26 de 1989 a los distribuidores minoristas de Gas Licuado de Petróleo GLP según fallo del Consejo de Estado en Sentencia de Febrero 28 de 2013, expediente 18807, consejero ponente Maria Teresa Briceño de Valencia.

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