Un lector de nuestra columna CONSULTORIO TRIBUTARIO nos consulta, si las indemnizaciones por daño emergente diferentes a las percibidas por seguros de daño del artículo 45 del E.T., están exentas del impuesto a la renta. Entendemos perfectamente la inquietud de nuestro lector, porque en la práctica del ejercicio de la aplicación del derecho tributario frente a este tema para efectos del impuesto a la renta, se han presentado confusiones que hasta han llevado al declarante en algunas ocasiones a padecer procesos tributarios con la DIAN, que al final son resueltos, por fortuna, a favor del contribuyente.

Para resolver la consulta de nuestro lector, nos permitimos recordar, que el artículo 1° del Estatuto Tributario prescribe que: “la obligación tributaria sustancial se origina al realizarse el presupuesto o los presupuestos previstos en la ley como generadores del impuesto y ella tiene por objeto el pago del tributo”; y que, conforme a su artículo 26, la renta líquida del contribuyente para determinar la base gravable y aplicar el impuesto de renta, es el resultado matemático que se obtiene de contraponer los ingresos netos constitutivos de renta con los costos y la deducciones realizadas durante el respectivo año gravable. A este resultado, se restan las rentas exentas para obtener así la renta gravable. En este sentido observamos, que los ingresos percibidos por el contribuyente para que constituya renta fiscal en Colombia, deben cumplir los siguientes requisitos: i) que sean ordinarios o extraordinarios, (ii) realizados en el año o periodo gravable, (iii) que sean susceptibles de producir un incremento neto del patrimonio en el momento de su percepción y (iv) que no hayan sido expresamente exceptuados.

La doctrina científica y la jurisprudencia predican, que los ingresos realizados se dividen en: a) gravados y b) no gravados. Los no gravados tienen la siguiente clasificación:

  1. a) Los no constitutivos de renta ni ganancia ocasional, expresamente señalados en las normas legales.
  2. b) Los que constituyen renta pero por disposición legal son rentas exentas y que están también expresamente señalados en las normas legales, y,
  3. c) Aquellos ingresos que por su naturaleza no pueden estar sujetos a impuesto a la renta bajo el principio universal de la no sujeción o la no imposición. La no sujeción al impuesto de renta implica, que los supuestos por ella contemplados no están contenidos en la norma delimitadora del hecho imponible, es decir, la no sujeción delimita negativamente el hecho imponible.

Estos ingresos no sujetos a imposición no están expresamente señalados en las normas del Estatuto Tributario por obvias razones, dado que, la naturaleza del ingreso nace de hechos o situaciones que no son el resultado de operaciones económicas que generan renta, sino que resultan de la dinámica contable o transaccional de operaciones ya acaecidas, o que son el resultado de reconocimientos monetarios por daños causados; la doctrina ha reconocido como tales, por ejemplo, los ingresos realizados de ejercicios anteriores, el ingreso contable que resulta de recuperación de gastos que no fueron solicitados como deducción fiscal, el ingreso contable resultado de la aplicación del método de participación patrimonial; y por excelencia, entre otros, las indemnizaciones por daño emergente de que habla el inciso 2 del artículo 17 del Decreto Reglamentario 187 de 1975. Esta última  disposición reglamentaria manifiesta de manera expresa, que las indemnizaciones por daño emergente no producen un incremento neto en el patrimonio, por lo tanto, no pueden ser gravados con el impuesto a la renta porque no cumple uno de los presupuestos o requisitos para que el ingreso constituya renta fiscal al tenor de lo previsto por el artículo 26 del E. T. Este requisito o presupuesto es: iii) que sean susceptibles de producir un incremento neto del patrimonio en el momento de su percepción.

Como el estatuto tributario no contempló como ingreso no constitutivo de renta ni ganancia ocasional ni como rentas exentas las indemnizaciones por daño emergente salvo la consagrada por seguros de daño de su artículo 45, entonces, se concluye, que cualquier indemnización por daño emergente diferente debidamente certificada diferente a los seguros de daño, ni siquiera se declaran como ingreso fiscal del contribuyente. Si se llegaren a declarar dentro de la sumatoria de los ingresos brutos realizados, se tendría que restar como ingresos no constitutivo de renta, pero no como renta exenta.

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